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EL FACTOR HUMANO

EL FACTOR HUMANO

 

No se menta otro asunto en la Corte, todos hablan del Alcorcón, del Real Madrid, del David contra Goliat, de la mala disposición de los defensas, de la mala disposición de los delanteros… Todos profieren sus conjeturas, todos lo ciudadanos deciden los ceses, no hay tertulia sin alcorconazo ni debate sin Pelligroni en la boca. Por lo que no seré yo quien se atreva a mentar algo nuevo en cuanto a lo deportivo. Sí que pondré, sin embargo, el dardo en lo que se conoce como “el factor humano”, esa sustancia que nos concierne - a algunos más que otros -, y que le sirvió a Graham Greene  para escribir un novelón.

                                     

            1.-  El psicólogo del Alcorcón preparó a los jugadores a conciencia. Les reunía, les hacía cerrar los ojos y les conectaba, gracias a unos altavoces, con el Santiago Bernabéu en total ebullición de aficionados. Se concentraban en los cantos de los ultrasur a pleno pulmón, se preparaban para el rugido, necesitaban aclimatar el organismo para un entorno hostil. Estaban a punto, con los músculos a tono y la mirada determinada, tanto que se lanzaron a Chamartín en paracaídas, como Band of brothers, con los pómulos tiznados y el cuchillo en la boca. En la pradera recogieron la lona, armaron los fusiles y calaron la bayoneta. Todos en postura de guardia, en tensión, atentos a la zona contraria, al otro lado de la línea blanca. Y los rostros comenzaron a mudar, de la concentración al asombro… En la otra trinchera no se encontraron a unos torvos boches, a unos nazis venidos del infierno con la Totemkaft – las tibias en aspa y la calavera – como símbolo. Tuvieron la horrible visión de Mamadú disfrazado de París Hilton, de la cuádrupla de delanteros practicándose la cera en las canillas, de la defensa saltando en tutú “El lago de los cisnes”… Y así.

 

            El factor humano está claro: La humildad. El tipo del Alcorcón se prepara, atrapa las pompas de sus sueños y las solidifica en realidad. Pasa la eliminatoria soñando y trabajando el sueño con humildad. Mirando de abajo a arriba.

 

            2.- Florentino Gilito Pérez sale del palco, con la cabeza gacha y el abrigo sobre los hombros, como un Napoleón abandonando su Waterlín. En su cabeza hay batallas de guarismos, cifras que se dividen, logaritmos neperianos que encallan con un 4-0. Se dirige a la capilla del Bernabéu, donde descansa sobre un almohadón de oriflama el tobillo deseado. Lo besa.  Al llegar a casa se baña en la piscina de monedas de oro para relajarse, se pone el pijama con el escudo del Madrid, el gorro con el símbolo del dólar. El ceño se le cae de tristeza. Se duerme. Tiene pesadillas, rezonga, se despierta con sudores… Al día siguiente, ojeroso, cetrino, enfermo, le dice a Valdano - el de la insoportable retórica -, tumbado en un diván del despacho: “En ocasiones veo alcorqueños”.

 

            El factor humano: La arrogancia. Desde que Gilito Pérez dijo a Zapatero en Copenhague que su equipo iba a fusilar al resto de equipos en todas las copas y campeonatos, el Real Madrid no da pie con bola. Gilito Pérez mostró un dólar sobre un risco y creyó abrir las aguas. Se ve en el palco como Zeus sobre la nube, él hace y deshace, él crea banquillos, él, él, él…  Él se ha creído el elegido. Sin embargo, Fashion Guardiola siempre habla de la humildad, del trabajo, del día a día, de lo difícil que es todo… Qué raro. Gilito mira de las alturas a abajo.

 

            3.- A Donald Pellegrini todo el mundo lo quiere echar. El mundo es cruel. El hombre no tiene arrugas, tiene exequias. Hay que ser muy duro para querer largar a un hombre con semejante cara de pena. En las formas, yo ya no sé si es un tío con estilo o un cagapoquitos.  En el fondo, yo no sé qué pasa, pero no funciona. Me temo que debería de cambiar los funerales del rostro por la rabia y un látigo de siete colas, para aplicarlo en los pompis del vestuario. Donald Pellegrini la volvió a pifiar, alineó a los niños (de renombre) descolocados.

 

            El factor humano: Carácter, el factor carácter, es lo que falta. Necesitaba crear un bloque de aguerridos soldados y nos ha traído una punta de plañideras. Colocación, el factor colocación, es lo que falta. Los jugadores parece que sólo se conocen por epístolas. No congenian… En fin. No mira, o le da cosita mirar. O eso parece. Ni arriba ni abajo.

 

Y 4.- Jorgito, Jaimito y Juanito… Raulito, Pepito, Kakito… Los sobrinos Donald están atolondrados, salen al campo perdidos, distraídos como las muchachas enamoradas. El tío Gilito les da chuches, el tío Gilito les manda a pilotar Audis sobre la nieve, anuncios sobre los rascacielos de Madrid… Son los nuevos Galácticos. O más bien los Lácticos, son la leche. Si los del Alcorcón oían al radical ultrasur para concienciarse en la batalla, ellos hacían coreografías de Abba. Que no se tiñan más el pelo, que se dejen de Capillas Sixtinas en el brazo, que les obliguemos a ver en la pantalla a Chuk Norris y a Balboa y no a Isabel Coixet. Que no compren el Hola!, ni el QMD para ver si salen guapas, la revista más femenina Caza y Pesca, a lo sumo. 

 

Factor hunano: La vanidad. Entre bolsos de Vuitton y pantalones Versace no se puede fraguar un músculo. Les falta en la cara el rictus de salir al campo para comer cristianos.  Les entra colitis en el Bernabéu. El factor es el miedo y pensar “yo soy una estrella, tía”. La flojera y la vanidad.  Se miran al espejo y lo besan.

2 comentarios

Nacho -

Piru, como curiosidad te diré, por si no lo sabes, que Borja, el que le ha metido 6 golitos al Madrid, es familiar tuyo, no se en que grado, pero su cuarto apellido es Garrido-Lestache.

Una curiosidad....más que nada

carlos -

Esto empieza bien...ero del Atleti habrá que buscar algo.